¿La cirugí­a terminó bien, pero una falla en el posoperatorio cambió su vida? Puede haber responsables y usted puede reclamar


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Usted entró a una clínica confiando en que estaría cuidado.

La cirugí­a terminó. Le dijeron que todo había salido bien.

Pero después ocurrió algo que nadie esperaba.

No vigilaron oportunamente al paciente. No detectaron que estaba empeorando. Hubo una reacción a un medicamento. Una hemorragia avanzada sin ser advertida. Una infección se complicó. No atendieron los signos de alarma. El paciente terminó en UCI, necesitó nuevas cirugí­as, quedó con secuelas permanentes o incluso falleció.

Y despuéss aparece una frase que muchas familias escuchan:

La cirugí­a salió bien. Fue una complicación.

Pero una complicación no responde todas las preguntas.

Y, sobre todo, no elimina automáticamente la responsabilidad de quienes tení­an el deber de cuidar al paciente despuéss de la cirugí­a.

Si hubo una falla, usted tiene derecho a buscar que respondan

Cuando un paciente sufre un daño por una atención médica inadecuada, la solución jurí­dica no consiste simplemente en presentar una queja.

Dependiendo del caso, puede ser posible iniciar acciones dirigidas a que médicos, clínicas, hospitales, IPS u otros responsables respondan jurídicamente por el daño causado.

Y si se demuestra la responsabilidad, puede reclamarse judicialmente la reparación de los perjuicios que correspondan.

Eso es lo que realmente busca una persona afectada:

una respuesta, responsables y reparación.

El posoperatorio también genera responsabilidad

En julio de 2026, el Tribunal Superior de Medellín publicó una decisión particularmente importante sobre responsabilidad médica.

Una paciente fue sometida a una cirugí­a de hombro. Durante la recuperación recibió un medicamento para el dolor y, pocos minutos despues, fue encontrada somnolienta, cianótica, con disminución de la saturación de oxigeno y sin responder al llamado. Posteriormente presentó un paro cardiorrespiratorio, sufrió una lesión cerebral severa y finalmente falleció.

Uno de los puntos determinantes del proceso fue establecer qué habí­a ocurrido con la vigilancia de la paciente durante esos minutos crí­ticos posteriores a la administración del medicamento.

El Tribunal encontró deficiencias probatorias respecto del monitoreo durante ese período y analizó el incumplimiento del deber de seguridad de la institución asistencial.

El mensaje que deja esta decisión es contundente:

La responsabilidad médica no termina en el quirófano. Una falla durante la recuperación también puede causar un daño que debe ser jurí­dicamente analizado y, si se demuestra responsabilidad, reparado.

¿Qué puede reclamar una persona afectada?

Una demanda de responsabilidad médica no busca únicamente que un juez diga que hubo una falla.

Cuando jurídicamente se demuestra la responsabilidad, la ví­ctima puede perseguir la reparación de los perjuicios efectivamente causados, de acuerdo con las circunstancias y pruebas del caso.

Por ejemplo, pueden existir perjuicios relacionados con los gastos que produjo la complicación, perdida de ingresos, incapacidad, secuelas permanentes y afectaciones extrapatrimoniales reconocidas por la legislación y jurisprudencia.

Cuando el paciente fallece, determinados familiares también pueden tener legitimación para reclamar sus propios perjuicios.

No todas las ví­ctimas tienen los mismos daños ni todas las indemnizaciones son iguales. Precisamente por eso el caso debe estructurarse para reclamar aquello que realmente pueda demostrarse.

Firmó el consentimiento: eso no autoriza una atención negligente

Este es otro argumento que genera enorme frustración entre pacientes y familiares.

Ese riesgo estaba en el consentimiento que usted firmó

Pero aceptar los riesgos propios de una cirugía no significa aceptar una eventual negligencia.

Si un paciente acepta el riesgo de una hemorragia, eso no significa que acepte que una hemorragia no sea atendida oportunamente.

Si acepta determinados riesgos de la anestesia, eso no significa que renuncie al monitoreo requerido.

Si acepta el riesgo de infección, eso no significa que cualquier actuación posterior quede justificada.

El consentimiento informado no es una autorización para prestar una atención deficiente.

¿Su familiar salió del quirófano y después todo comenzó a salir mal?

Hay situaciones que justifican especialmente una valoración jurídica:

Ingresó inesperadamente a UCI.
Sufrió un paro cardiorrespiratorio.
Quedó con daño cerebral.
Presentó una hemorragia que no fue detectada oportunamente.
Desarrolló una infección grave después de la cirugí­a.
Recibió un medicamento y sufrió una reacción severa.
Fue dado de alta y pocas horas después tuvo que regresar por urgencias.
Necesitó nuevas operaciones para corregir complicaciones.
Quedó con discapacidad o secuelas permanentes.
Falleció durante el posoperatorio.

Si algo de esto ocurrió, no tiene por qué conformarse únicamente con una explicación verbal de la clí­nica.

Puede existir una ví­a jurí­dica para exigir respuestas y, cuando se demuestre la responsabilidad, reclamar la reparación correspondiente.

No siempre el único responsable es el cirujano

Este punto es fundamental.

Si la cirugía fue correctamente realizada, eso no necesariamente termina el caso.

La falla puede estar en otro lugar.

Puede relacionarse con la vigilancia posoperatoria, anestesia, enfermería, administración de medicamentos, protocolos institucionales, respuesta ante una emergencia, seguimiento o funcionamiento de la propia institución.

Por eso una acción puede involucrar, dependiendo de lo que realmente ocurrió, a profesionales de la salud, clí­nicas, hospitales, IPS u otros actores responsables.

La pregunta no es únicamente:

¿Quién hizo la cirugía?

La pregunta es:

¿Quien tenía la obligación de evitar o atender oportunamente lo que ocurrió despues?

Usted no busca explicaciones. Busca una solución jurí­dica.

Y allí es donde entra GALE ABOGADOS.

Cuando una familia llega despuéss de una experiencia de este tipo, nuestra función no es entregarle una lista de normas.

Es determinar qué podemos hacer jurídicamente frente a lo que ocurrió.


No permita que una falla médica que cambié su vida quede simplemente como una complicación


GALE ABOGADOS está para actuar.

Para proteger mediante tutela cuando el paciente todaví­a necesita atención.

Para reclamar cuando existen gastos y perjuicios.

Para demandar cuando el daño ya ocurrió.

Para buscar una indemnización cuando jurí­dicamente se demuestra la responsabilidad.

Porque cuando una falla durante un posoperatorio deja consecuencias graves, la ví­ctima no necesita quedarse únicamente con una explicación: necesita saber quién responde y qué puede hacer para obtener reparación.


GALE ABOGADOS

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